Planificando Tailandia

Realizar un viaje siempre es un placer, pero como toda cosa positiva también tiene un lado malo: la planificación. Porque a la hora de decidir viajar, el destino es la primera decisión a elegir de todas las que vendrán después; que si en avión o en tren, que si nos vamos una semana o unos días, visitar un destino único o varios, etc. Por ello debemos ser totalmente conscientes de lo que implica viajar.

La cosa se complica aún más cuando el viaje se realiza fuera de Europa, puesto que la incertidumbre y los “peligros” son menos reconocidos a simple vista. El cambio de cultura hace que todo sea un poco más descontrolado, aunque este hecho es el principal atractivo para decidir salir fuera de nuestro continente; y es que el choque cultural que sufre una persona al viajar a un sitio tan diferente reduce los prejuicios y ensalza los valores. Por esta razón viajar merece tanto la pena. Aún así, tenemos que ser rigurosos a la hora de organizar todos los detalles de dicho viaje para que todo salga perfecto.

Ahora mismo Tailandia es, posiblemente, uno de los destinos más populares entre los españoles que deciden explorar nuevas tradiciones y culturas. Para quien no lo conozca, se trata de un país que forma parte del continente asiático, por lo que tiene muchas influencias de otros países como China o Corea. Su clima es tropical húmedo, por lo que se convierte en el destino perfecto para refugiarse del frío. Además se caracteriza por las diversas especies de animales que posee, siendo el elefante ya un símbolo del país.

Tanto el clima, como la extensa fauna que Tailandia posee, hace de este país un sitio donde tomar extremas precauciones sea algo obligatorio, debido a las enfermedades que podríamos contraer. Estas enfermedades son transmitidas principalmente por los mosquitos, que se concentran sobre todo en charcas y zonas húmedas (y dado que el clima del país es húmedo, esto hace que los contagios sean más comunes aún). Por esta razón, no debe faltarnos en la maleta productos para repeler a estos insectos, ya sean pulseras, sprays, cremas, o una mezcla de todos.

Siguiendo con las precauciones sanitarias, es importante saber qué debemos o no ingerir. Por ello, debemos desconfiar del agua del grifo y de los alimentos crudos. Además, es nuestra obligación ser conscientes del lugar dónde comemos, siendo importante observar y elegir un sitio con una alta rotación de alimentos. Y por encima de todo no ingerir hielo, ya que este producto suele contener bacterias procedentes de aguas fecales.

Otro punto importante a la hora de planificar un viaje a Tailandia (o a cualquier otro país similar) es la cantidad de horas que vamos a pasar andando. Ante todo hay diferentes formas de realizar un viaje: los hay que buscan la paz de las playas, los que prefieren no para quietos ni un segundo, y los que encuentran tiempo para verlo todo y además disfrutan descansando. Si perteneces al segundo o tercer grupo de esta categoría, entonces necesitarás un buen calzado. Ya no sólo es recomendable que sea cómodo, sino que esté adaptado a tu pie, es decir, que lo hayas usado al menos con un mes de antelación. En cuanto a la ropa, la recomendación más lógica (suponiendo que hará calor debido al clima propio del país) es que uses ropa cómoda, ancha y fresca. Siempre será preferible pantalones y camisas largas y finas, antes que prendas cortas, ya que Tailandia contiene un gran número de edificios y templos destinados al culto y se consideran sagrados. Esta es la razón por la que no podrás entrar con pantalones cortos o tirantes a muchos de estos lugares.

Por último, aunque en España gozamos de un clima idílico y de un alto número de días soleados, esto no nos hace inmunes a los daños ocasionados por altos niveles de exposición solar. Por eso es recomendable usar protectores solares de un factor mayor a 30, para garantizarnos una alta protección frente al sol. Además, el uso de gorros y gafas de sol nos garantizará una mayor seguridad ante estos problemas.

Una vez que hemos superado toda la fase de la planificación para el viaje sólo nos quedará disfrutar como niños. Algo que no nos costará en absoluto.“Menos comernos la cabeza y más comernos el mundo”.

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